El se llama Juan, y ella Rosa. Se conocieron en Agosto. Sólo se ven 1 día al año, en Buenos Aires. Pero ese día los porteños festejan su encuentro y los reciben agradecidos.
Y el ritual se repite todos los años... El nos inunda con su calor, mientras Rosa va poco a poco despojándolo con sus lágrimas...
Cómo decía, se repite cada año a mediados de Agosto. Un día 5 grados, y al siguiente escuchamos a "Confe" augurando los 25 perfectos grados para la tarde. El veranito de San Juan nos pone a todos de buen humor, después de sufrir los que generalmente son los días más fríos del año (según el noticioso de turno), cuando ya agotados de tanta escarcha los porteños nos encontramos siguiendo CronicaTV para revisar ilusionados "cuantos días faltan para las primavera".
Y todos los años, el otro, el mismo ritual: desempolvar los zapatos de media estación y encontrar una remera, camisa, prenda cualquiera que que sea lo suficientemente versátil para ir debajo de un megaabrigo de invierno (porque obvio! en definitiva estamos en Agosto!).
Y así pasan los días, la gente sale a la calle otra vez.. arrancan las maratones de cervecita, picada, y pizza en las terraza,s a las que los porteños somos tan afectos (incluida por supuesto quien les escribe).
En fin, días soleados, noches agradables... pero como todo... en su justa medida, que cuando abunda - salvo la guita- aburre. Al cabo de unos 4, 5 o seis días, empezamos a escuchar otra vez el augurio de tormenta... que se viene Rosa! lo escuchas por todos lados...
Y si. era cantado. Un día llega.
Esta año, Rosa llego el lunes de madrugada, y se encontró con su amor, Juan. Y nos dejó a todos helados (literalmente). jajaja
Y otra vez empezó el problema, pero esta vez no era el guardarropas, sino el pelo! una semana de lluvia y viento pueden hacer estragos en tu imagen...
En fin, entre el veranito de San Juan y la tormenta de Santa Rosa... DIOS MIO!
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